La vecina y el donante: leche directa y sin papeles
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Adoro a mi vecino. Es muy joven, pero prácticamente lo crié yo y estoy orgullosa del hombre en que se ha convertido: es como el hijo que siempre soñé tener. Está buenísimo, es un caballero y es listo. ¿Qué más se puede pedir? Por eso, en cuanto me enteré de que dona esperma, no dudé en suplicarle su semilla. Haría lo que fuera por que me preñara; a lo mejor me da un hijo igual que él. Si tengo esa oportunidad, no voy a parar hasta conseguir que me llene el coño con cada gota. ¿Para qué iba a pasar por todo el papeleo de la clínica de fertilidad si él ya es donante y puedo ordeñar lo que quiero directo de la fuente? Si lo hace por mí, no hay nada que no haría por él.
13 de septiembre de 2026